LA DEPRESIÓN
La
depresión es una enfermedad común y tratable, afecta
al 5% de la población y a menudo vuelve a reaparecer después de que se ha
acabado con el tratamiento. Se estima que
actualmente hasta el 3% de la población padece un trastorno depresivo mayor y
que es uno de los diagnósticos más frecuentes en la práctica general. A
pesar de que puede tratarse con medicamentos, los antidepresivos tardan de
dos a tres semanas en mostrar su efecto completo y los organismos pueden
responder de manera diferente en cada caso.
¿Qué es
la Depresión?
Enfermedad o trastorno mental que se
caracteriza por una profunda tristeza, decaimiento anímico, baja autoestima,
pérdida de interés por todo y disminución de las funciones psíquicas.
Causas de la depresión
Entre las principales
causas de la depresión podemos encontrar tanto factores genéticos,
fisiológicos, personales como ambientales.
Factores genéticos
La presencia de
antecedentes de depresión en el ámbito familiar cercano (padres y hermanos)
incrementa en un 25-30% la probabilidad de sufrir depresión.
Factores fisiológicos
La aparición y cronificación
de la depresión se ha relacionado especialmente con un descenso de los niveles
de serotonina a nivel de las uniones neuronales. Por este motivo, en el
tratamiento de la depresión se emplea en ocasiones un grupo de fármacos, los
inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, cuya función consiste
precisamente en modificar los niveles de serotonina que se encuentran alterados
en estos pacientes. Existe, además, un grupo de enfermedades estrechamente
ligadas a la aparición de depresión, la mayoría de ellas relacionadas con
alteraciones endocrinas:
- Migraña.
- Diabetes.
- Hipertiroidismo.
- Síndrome
de Cushing.
- Enfermedad de Adisson.
- Amenorrea hiperprolactinémica.
Factores personales
Se ha visto que existe un
porcentaje significativamente mayor de depresión en mujeres que en hombres. La
edad también es un factor influyente, y la franja comprendida entre los 35 y
los 45 años es la de mayor incidencia de depresiones. El embarazo y
el posparto son etapas vitales de la
mujer con un mayor riesgo de aparición de depresión debido a las alteraciones
hormonales sufridas.
Factores ambientales
Se consideran factores
potenciadores de la aparición de este trastorno todos aquellos que son
negativos para el sujeto (estrés, ansiedad, incapacidad de encauzar los
problemas...) en cualquiera de sus ámbitos personales (laboral, familiar…), en
especial si el sujeto se encuentra además en una situación de dependencia o
consumo habitual de alcohol, tabaco, drogas, etcétera. Una situación de escasas
o nulas relaciones interpersonales potencia especialmente estos factores
SÍNTOMAS
Los síntomas más
frecuentes son:
· Autoconcepto
empobrecido. La persona deprimida muestra una marcada tendencia a sentirse
ineficiente, inadecuada e inútil y atribuye sus experiencias desagradables a un
defecto físico, moral o mental. Tiende a rechazarse a sí misma, ya que cree que
los demás la rechazarán.
· Una consideración
negativa del mundo. Se siente derrotado socialmente. Considera al
mundo como si le hiciera enormes exigencias y presentara obstáculos que interfieren
con el logro de los objetivos de su vida. Las personas deprimidas se consideran
desgraciadas, frustradas, humilladas, rechazadas o castigadas.
· Pesimismo marcado. Mira el futuro casi
sin esperanza. Ve el futuro desde una perspectiva negativa y le da vueltas
a una serie de expectativas negativas. El deprimido prevé que sus problemas y
experiencias comunes continuarán indefinidamente y que se le amontonarán otros
mucho peores en su vida.
· Tienden a deformar
sus experiencias, malinterpretan acontecimientos concretos e irrelevantes tomándolos
como fracaso, privación o rechazo personal.
· Exageran o
generalizan excesivamente cualquier situación por más
sencilla que sea, tienden también a hacer predicciones indiscriminadas y
negativas del futuro. Perciben que todo siempre va a ir en contra suyo,
acentuando lo negativo hasta casi excluir los hechos positivos.
PREVENCIÓN Y
TRATAMIENTO
Hay algunas pautas que pueden ser útiles para evitar caer en la
depresión y facilitan salir de ella cuando está recién asoma, es leve o moderada
y se trata de una respuesta a una
situación temporal:
· Establecer una red de soporte social y amistades. Ejemplo:
Agrupación de ex alumnos, Colegio de profesionales, grupo parroquial, curso de
idiomas, artes, computación, trabajo social, colonia de extranjeros, etc.
· Ocupar el tiempo en actividades nuevas y
productivas, que de preferencia se traduzcan en nuevas rentas. Muchas
veces caemos en una rutina de actividades reducidas e improductivas sin darnos
cuenta, trayendo como consecuencia el empobrecimiento de nuestras relaciones
humanas, culturales y económicas. Es conveniente romper esa rutina
realizando alguna actividad que nos hubiera gustado desarrollar y hemos
pospuesto; lo ideal es encontrar entre esos intereses postergados alguno que se
traduzca en mayores ingresos económicos y nos relacione con gente que comparte
el mismo tipo de interés.
· Tener un programa moderado y constante de
ejercicios. Ya está comprobado que existe un compuesto hormonal que
está relacionado al “tono vital”, se le llama serotonina, la "hormona de
la alegría", el cuerpo la sintetiza naturalmente (sin costo
alguno) al realizar ejercicio muscular intenso en forma regular. Los diferentes
tipos de danza y artes marciales son buenas alternativas.
· Poner más atención al cuidado físico y arreglo
personal. Al inicio de la depresión se aprecia despreocupación en el
cuidado de la apariencia personal, lo que a su vez hace que al vernos al espejo
o recibir comentarios al respecto nos sintamos peor todavía. No hay
que bajar la guardia, se debe procurar mantener la atención por lo
menos en el aseo y cuidado personal.
· El estrés y la depresión coinciden orgánicamente
por estar presentes en situaciones de caídas en el nivel de las vitaminas y
minerales (Zinc, Magnesio, etc.), lo que a su vez acentúa el estrés, facilitando
el ingreso a la depresión; creándose un círculo vicioso; el mismo que se
debe romper tomando suplementos vitamínicos que contengan el Complejo B,
C y A, los minerales mencionados o específicas para el estrés.
Estos
consejos pueden ser efectivos para prevenir la depresión o cuando está en su
fase de inicio y el origen no es de mayor relevancia para los planes y metas de
vida de la persona.
Sin embargo
si esta se debe a la pérdida real o virtual de alguien que constituye un eje
afectivo en la vida del sujeto, si la depresión ya está instalada por más de 3
meses, si está asociada a la presencia de ansiedad, con dolor existencial e
interfiere en la efectividad laboral; entonces no sólo es necesaria la
psicoterapia, sino que puede ser conveniente el uso de psico fármacos para
compensar bioquímicamente a la persona y es el psiquiatra el profesional
indicado para recetarlos.
Desde luego
que no es suficiente con el tratamiento farmacológico, también es necesaria la
psicoterapia a fin de "reparar" las estructuras mentales y afectivas
que han sido afectadas por el evento o situación desencadenante; igualmente es
necesario guiar o acompañar a la persona en la re elaboración de su “nueva
vida" y el proceso psicoterapéutico debe ser conducido por un profesional
debidamente entrenado.
“Por muy larga que sea la
tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes”



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