Cómo mejorar la comunicación entre padres e
hijos
La comunicación
entre padres e hijos, como en toda convivencia, necesita de normas y esfuerzos
para que resulte más fácil y lograr buenos resultados.
Si logramos una buena comunicación dentro de la familia,
lograremos armar un ambiente en donde el compañerismo, la unión, el respeto, la tolerancia y por sobre todo el amor
estarán presentes.
Si bien los hijos son parte importante, todos sabemos que ellos aprenden
desde el ejemplo, por eso es necesario que los padres comiencen desde muy
pequeños a interiorizar en los niños pautas o normas de una buena comunicación.
Y la mejor manera de hacerlo es a través de las propias actitudes de sus
tutores.
La buena comunicación hará que su hijo se sienta querido, seguro y que sepa
que tiene alguien en quien contar y que le puede contar todo lo que le pasa,
aún cuando ni el mismo lo logra entender.
La tolerancia es
imprescindible para la convivencia.
Estas pautas pueden ayudar a lograr
una comunicación eficiente entre padres e hijos:
- · Si sus hijos desean hablar con ustedes, préstenle la atención necesaria, dejando de lado lo que están haciendo.
- Escuchen a sus hijos con calma y comprensión.
- · No los juzguen antes de comenzar, sus hijos les están hablando sobre su punto de vista, el cual se debe respetar y luego dialogar para encontrar un acuerdo.
- · Abran su mente a todo tipo de temas, sus hijos deben poder sentir que pueden hablar sin temores ni tabúes frente a ustedes, la droga y el sexo, y otros tantos temas son parte de la vida, y nuestros hijos están expuestos a ellos. Mejor que busquen información en su ambiente y no en extraños.
- · Si desea que sus hijos realicen algún tipo de actividad fuera de la escolar, preséntenle varias opciones, pero que sea su hijo el que decida cual realizará, eso le hará sentir que ustedes. confían en él.
- · Si debe tomar alguna decisión que interfiera con la vida familiar, pida a sus hijos su opinión.
- · También es bueno dejarlos participar en algunos trabajos hogareños, eso le otorgará mayor confianza y suele ser en esos momentos en que comienzan a conversar y contar sucesos personales.
- · Es muy común que le recriminemos un mal comportamiento, un mala nota en la escuela, pero rara vez elogiamos una buena acción o una buena nota. Elogiarlos y felicitarlos por algo que han hecho es una forma de hacer que sientan que les importan en todo momento y que no solo se dirigen a ellos para llamarles la atención o pedirles que realicen alguna tarea.
- · También es oportuno que los padres se pongan en lugar del hijo, tratando de recordar como pensaban o actuaban a su edad.
- · No hay que contradecirse; si se les ha dado permiso para alguna actividad no hay que retractarse sin motivo alguno, y si se le ha prohibido algo, por más que duela, hay que cumplir con esa consigna. Si lo hijos notan que pueden cambiar las decisiones de los padres no los tomarán en serio, sobre todo cuando se les diga “no”.
- Conciso y preciso:
Debe entender que su hijo no está al mismo nivel que usted, por ello es necesario que los mensajes que emitas sean concretos, claros y simples, sin abstracciones y divagaciones que sólo tú comprendes. Además debe usar un lenguaje que él pueda entender.
- Háblale al nivel de sus ojos:
- Amable y cordial:
No hay necesidad de alzar la voz y usar malas palabras para hacerle comprender a un niño las consecuencias de sus actos o pedirle que haga algo, pues explicarle las cosas amablemente los hace sentir bien y además les enseñará a enfrentar situaciones complicadas en el futuro al comunicándose de manera más inteligente y diplomática.
- Consecuencias y no amenazas:
- Gratificarlo o cumplir con tu palabra:


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