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miércoles, 3 de agosto de 2016

Técnicas y Estrategias para ayudar al niño Hiperactivo

Técnicas y Estrategias para ayudar al niño Hiperactivo

"¿Como le convenza para que se siente a hacer los deberes? ¿Que le digo para que no se levante mientras come? ¿Hay alguna manera de ayudarle a mejorar sus trabajos? ¿Que hago para que me escuche?

"Si tienes un hijo con hiperactividad seguro que estas y muchas otras preguntas han pasado mil veces por tu cabeza. las respuestas te las dan una serie de estrategias que te explicamos a continuación.

Los Síntomas que caracterizan el  "Trastorno de Deficit de Atención con Hiperactividad son las Impulsividad, la hiperactividad y la baja atención.

Pero, sin duda, lo que ayuda a detectarlo es observar si un niño manifiesta con frecuencia las siguientes conductas:

  1. Su comportamiento es infantil para su edad, excesivamente inquieto y dependiente; mas propio de un niño de menor edad.
  2. Le cuesta concentrarse, no mantiene la atención cuando es necesario.
  3. Es desorganizado y suele hacer los trabajos con baja calidad.
  4. Frecuentemente deja los trabajos sin terminar o interrumpe los Juegos.
  5. Esta continuamente levantándose cuando debería estar sentado por ejemplo, en la clase o a la hora de comer.
  6. Es muy impulsivo, Hace las cosas sin meditarlas previamente.
  7. Mueve mucho las manos y los pies.
  8. Suele interrumpir a los demás cuando esta hablando o realizando alguna actividad.
  9. Siempre esta corriendo y saliendo, como si tuviera un motor en marcha.
  10. Le cuesta relacionarse con otros niños debido a que siempre esta cambiando de juego, no respeta los turnos y no sigue las reglas del grupo.
  11. A menudo pierde cosas o las olvida.
  12. Es desobediente y su comportamiento provoca las quejas de sus profesores.
Si su hijo cumple algunos de los puntos expuestos aquí, quizás sea recomendable acudir a un profesional para diagnosticar o descartar el trastorno de hiperactividad.


Técnicas y estrategias para ayudar al niño hiperactivo
La forma de tratar el "trastorno de deficit de atención con Hiperactividad" es modificar o compensar lo mas posible aquellas conductas típicas que repercuten negativamente en la vida diaria del niño y de su familia. el objetivo principal es reducir su impulsividad e inquietud motriz y aumentar su atención, que son a fuente de sus principales problemas.


Las corrientes psicopedagogicas conductista y cognitivista ofrecen diversas estrategias para tratar la hiperactividad. 

La corriente conductista centra su atención en como el ambiente en el que se mueve el niño ( la familia, los profesores,etc) interactua con el, manejando esta interacción, modificar las formas de comportamiento.

La corriente cognitivista: actúa directamente sobre el niño enseñándole a ejercer su propio control a través del entrenamiento en estrategias.

Corriente conductista: Cambiar una conducta inadecuada a través del ambiente.

Para modificar determinadas actitudes, como la agresividad o la desobediencia, se emplean técnicas de cambio conductual que se apoyan en la psicología conductista. La base de todas ellas es la idea de a que todo comportamiento es una forma aprendida de responder a determinadas circunstancias.

Cuando  lo que obtenemos al responder determinadas maneras es bueno, agradecer o sirve a nuestros propósitos, esa respuesta se instaura en nosotros, es decir , la aprendemos y siempre que nos vemos en circunstancias similares respondemos igual. por el contrario, si con nuestra actuación no logramos lo esperado, desechamos la respuesta como "No valida" y dejamos de emplearla.


Esto supone que su actitud es fundamental a la hora de manejar la de su hijo, ya que es la que le proporciona la información de si sus repuestas sin adecuadas y sirven a sus propósitos o por el contrario, debe sustituirlas por otras.

los padres pueden sin darse cuenta, fomentar las respuestas inapropiadas. un ejemplo muy claro es cuando se cede a un capricho, que se ha negado en un principio, para contener una rabieta. La conlusion del niño en esta ocasión es clara y muy lógica (enfadandome, gritando y tirando las cosas congiso lo que yo quiero) 

La técnica de cambio de conducta lo que hacen es controlar las consecuencias de las acciones convirtiéndolas en agradables, a través del "refuerzo Positivo" o desagradables mediante el castigo. 

Aquellas conductas del niño a las que siga un "refuerzo Positivo" serán aprendidas como útiles y se repetirán; aquellas otras a las que acompañe una consecuencia negativa terminaran desapareciendo.

¿Como puedes aplicar todo esto?

Una forma es hacer un trato con tu hijo  Piensa en alguna cosa que quieras cambiar de el, por ejemplo, que no se levante de la mesa mientras come. Ya tienes establecido el objetivo general. Ahora, en función de la problemática, piensa cuando y como vas a reforzar el cambio de comportamiento: Si tu hijo no aguanta mas de tres minutos seguidos en la mesa, empieza por reforzar que consiga estar sentado al menos cinco minutos. Según le vayas resultando mas sencillo cumplir el objetivo ve aumentando el tiempo hasta que finalmente reciba el premio solo si permanece toda la comida sin levantarse.

Acordar el premio o refuerzo.  En este caso lo mas apropiado es un sistema de puntos o fichas canjeables. Elabora con tu hijo una lista de cosas que le gustaría hacer o conseguir y pon a cada uno un valor en función de sus características: por ejemplo 1 caramelo 2 puntos, media hora mas con el ordenador 8 puntos, ir al cine 14 puntos comprar un juguete determinado 20 puntos etc.
Cada ves que tu hijo cumpla el objetivo marcarlo refuerza con un punto y cuando desees canjearlos dale la recompensa que le corresponda según se acordó.

Corriente cognitivista: Enseñar a hacer las cosas mejor

Según la corriente cognitivista, la forma mas adecuada de ayudar a un niño hiperactivo a resolver sus problemas correctamente es entrenarle  en los pasas que debe seguir, es decir, darle estrategias para que sepa como actuar. Por ejemplo, mantener la atención es una habilidad casi automática en la mayoría de las personas, pero para un niño hiperactivo es todo un triunfo. Para facilitarle esta tarea debemos enseñarle como se presta atención facilitarle una serie de instrucciones que resuman eso que hacemos, las personas cuando prestamos atención. ( centrarnos en lo importante, ignorar los estímulos irrelevantes etc) En este caso estaríamos hablando de estrategias intencionales. Dicho así parece muy abstracto, sin embargo lo puedes aplicar de forma particular a cada una de las tareas con las que tu hijo tenga dificultades. 
Una manera de hacerlo efectivo es el "Modelo de autoinstrucciones" que se deben poner en practica cada día tantos días como sea necesario hasta que le niño sea capaz de realizar el quinto paso de forma natural:


  1. Modelado:  Haz tu la tarea mientras vas decidiendo en vos alta los pasos que siguen mediante instrucciones claras y concisas.
  2. Guía externa Manifiesta: ahora es el quien realiza la misma tarea mientras le ayudas repitiendo junto con el los pasos.
  3. Autoguia Manifiesta: el niño repite solo las instrucciones, en vos alta, mientras hace la tarea.
  4. Autoinstrucciones encubiertas: Finalmente el niño realiza la tarea en silencio mientras se guía por las instrucciones a través del pensamiento.




Espero este tema le sea de mucha ayuda si, tienes dudas deja tu comentario y con gusto te lo respondemos. muchas gracias y bendiciones.









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martes, 21 de junio de 2016

A mi Hijo le cuesta leer ¿tiene Dislexia?


A mi Hijo le cuesta leer ¿tiene Dislexia?



Una vez nuestros hijos inician el ciclo de Primaria en las escuelas comienzan nuevos retos en el aprendizaje. Progresivamente la lectura y la escritura adquieren gran importancia como elementos vehiculares de los diferentes aprendizajes. Un niño/a que presente dificultades o cierto retraso en estas áreas puede empezar a desmotivarse en clase e incluso distraerse, molestar a los compañeros, etc. Por tanto, es muy importante detectar posibles dificultades a tiempo para evitar futuros problemas.


POSIBLES CAUSAS DE LOS PROBLEMAS DE LECTURA.

Las causas de las dificultades o retraso en la lectura pueden ser varios. Desde un cierto retardo madurativo en las áreas neurológicas que regulan su aprendizaje a problemas visuales, bajo nivel cognitivo, también factores del entorno como baja o escasa estimulación temprana, factores afectivo-emocionales (abandono, maltrato, etc.). Puede también que el origen del problema se sitúe al coincidir varios de los factores señalados.
En la edad de 5 o 6 años la mayoría de niños se inicia en la lectura. Muchos de ellos por las razones que ya hemos expuesto puede que les cueste más que a otros compañeros. Señalar que hay niños con un determinado temperamento caracterizado por la hiperactividad, distracción y cierta impulsividad que también suelen tener problemas a la hora tanto de leer como de escribir, si bien, poco a poco, pueden ir normalizando su aprendizaje con las ayudas pertinentes. 


EMPEZAR ESTIMULAR LA LECTURA EN NIÑOS PEQUEÑOS.

A partir de los 3 años podemos introducir diferentes juegos y actividades con las vocales y posteriormente las consonantes. Es muy recomendable utilizar una pizarra con letras y números magnéticos para que los niños se familiaricen con ellos y jueguen. No se trata de que aprendan ya a leer (cosa que no corresponde a esta edad) sino que empecemos a estimular su curiosidad. Si empezamos a trabajar con una vocal en concreto debemos acompañarla con imágenes de objetos u otros que sean conocidos por el niño y empiecen por esa vocal. 

A estas edades también podemos empezar a estimular los procesos de coordinación visomotriz para ir preparando al niño a dibujar y a escribir más adelante. Al respecto podemos por ejemplo utilizar una tablet con actividades de dibujo libre con el dedo sobre la pantalla o de seguir puntos. Más adelante se pueden introducir diferentes tipos de laberinto donde debemos hacer un recorrido con una pelota. 
Tenga en cuenta que:
Pese a que hay muchas aplicaciones android para tablets y juegos de estimulación cognitiva por ordenador que pueden ser útiles, aconsejamos simultanear el uso de estas nuevas tecnologías con juegos más clásicos y actividades manuales. De lo que se trata es que el niño sea capaz también de aprender y jugar a través de diferentes medios y no tan sólo desde las pantallas. Los niños que se acostumbran a jugar largos tiempos con estas tecnologías pueden presentan posteriormente problemas de atención o concentración en la clase.

¿CUANDO DEBEMOS EMPEZAR A PREOCUPARNOS?

Debemos primero tener en cuanta la edad del niño. Un niño con menos de 6 años puede de forma natural tener ciertas dificultades en el inicio de la lectura. No obstante, en algunos de ellos puede que se presenten los primeros síntomas de lo que después denominamos Dislexia.
Si el niño o niña presenta algunos de los síntomas que exponemos a continuación debería ser evaluado por un profesional de la psicología o psicopedagogía especialmente si va acompañado de baja autoestima y pocas ganas de ir al colegio.


SÍNTOMAS QUE DEBEN PONERNOS EN ALERTA:



  • Siempre le ha costado leer aunque es muy inteligente.
  • Cuando lee va muy lento y no respeta los puntos de acentuación.
  • Cambia con frecuencia algunas palabras en la lectura del texto.
  • En los artículos, pronombres o conectores cambia el orden de las letras. Por ejemplo "el" por "le" o "al" por "la".
  • Con frecuencia al leer en voz alta arrastra el sonido de una sílaba mientras trata de identificar el siguiente o vuelve al inicio de la palabra para tratar de pronunciarla toda de una vez para que se entienda.
  • Lee relativamente bien en voz alta pero hay escasa o nula comprensión de lo leído.
  • Le cuesta ponerse a hacer los deberes especialmente los relacionados con las lenguas (lectura, escritura, etc.)
  • No le gusta leer. Sólo le atraen los libros con muchas imágenes.
  • En niños a partir de los 8 o 9 años puede aparecer cierto rechazo hacia la escuela y baja autoestima debido a que se ven menos competentes que sus compañeros aún sin saber bien lo que les pasa
  • Peores notas en las asignaturas de lengua y matemáticas si hay enunciados de problemas muy largos. Mejores notas en exámenes tipo test que en los de desarrollo.
  •  No les suelen gustar y tienen mucha dificultad en los dictados y redacciones.

 Es muy importante si detectas en tu hijo más de 3 signos, llévalo  a un especialista Psicólogo infantil para que lo evalúen y puedan diagnosticar bien y sacarte de dudas. No dejes que el tiempo pase acuérdate que el tiempo no se detiene y casa segundo cuenta para el tratamiento de tu hijo y poder corregir su dificultad.


Espero este tema sea de mucha ayuda para ti, en el desarrollo de tu hijo o hija. cualquier duda te la podemos aclarar dejando un comentario. 

Gracias y Bendiciones


lunes, 6 de junio de 2016

Estrategias para manejar las rabietas de tu hijo.

Estrategias para manejar sus rabietas



Montan una pataleta por cualquier cosa. Desesperan a los padres, que no saben cómo atajarlas. Aquí descubrirás el decálogo de oro para saber cómo reaccionar ante las rabietas de tu hijo.

A los dos años los niños descubren el poder de las rabietas. Han comprobado que esa actitud saca de sus casillas a los mayores y están probando su eficacia. Es decir, son un medio para conseguir un fin.En esos momentos solo piensan en la rabia que tienen. Incluso pueden olvidarse el motivo por el que se inició su enfado. Pero si algo está claro a esta edad es que, aunque no sepan muy bien lo que quieren, seguramente será lo contrario de lo que tienen.

¿Cuándo desaparecerán las rabietas?

Es una etapa pasajera. Con el tiempo, las rabietas se irán mitigando y espaciando cada vez más.
Lo más sorprendente de las rabietas no es la frecuencia (en ocasiones, diaria) o lo pronto que aparecen (a veces, antes de que el niño empiece a hablar). Lo más llamativo es el ímpetu que los pequeños ponen en ellas. Todavía no controlan sus emociones, y tampoco conocen aún la inhibición, así que se emberrinchan a lo grande. Por eso, es bueno que aunque las rabietas no desaparezcan, al menos se reduzcan en intensidad.
A esta edad aún no toleran la frustración y les resulta complicado comprender que no pueden tener siempre lo que quieren. Si además tampoco son capaces de verbalizar lo que desean, el resultado es la fórmula ideal para que tenga lugar la rabieta. Por eso, que estas reacciones desaparezcan no depende solo de que consigan lo que quieren o no. Disminuirán cuando vean que no tienen efectos sobre sus padres, y sobre todo cuando puedan tolerar la frustración y expresar con palabras lo que hasta ahora solo pueden manifestar con pataletas.

¿Qué pueden hacer los padres hasta entonces?





11.  Mantenerse firmes
Claro que resulta mucho más fácil decirlo que hacerlo, pero según los psicólogos, es la estrategia más infalible. Para empezar, porque ayuda a dejarle claro que su rabieta no le llevará a conseguir lo que quiere. Pero es fundamental que el propio padre se crea que controla la situación. Puede que durante un tiempo el niño siga poniéndolas en práctica, pero en la mayoría de los casos se dará cuenta de que la fórmula no le funciona y acabará por dejarla.

2. Explicaciones cortas
Si se intenta explicar a un niño inmerso en un verdadero ataque de enfado por qué es injusta su reacción, lo más probable es que él siga tirado en el suelo llorando y pataleando sin cesar.
La razón es que en esos momentos lo único que escucha es su propio llanto, por lo que es difícil hacernos entender en esas circunstancias. Frases como «no hay caramelos porque acabas de comer» o «si no duermes, mañana estarás cansado para jugar» dichas cuando se va a iniciar la rabieta pueden servir para evitar su enfado. El pequeño las entenderá sin problemas y si aún no está lo suficientemente alterado, pueden disuadirle.

3. No responder con enfado
Responder con una rabieta es una forma de fomentarlas: les estaremos dando la mejor de las excusas para iniciar un pequeño número de enfado en cualquier momento, ya que para los niños sus padres son sus modelos de referencia y les encanta imita todo lo que hacemos. También es importante no permanecer enfadados con él eternamente. Pasados unos minutos, ya no sabrá por qué papá y mamá fruncen el ceño. Su pataleta ya pasó, y tal vez ni siquiera se acuerda de ella.

4. No prestarse al juego
La mejor forma de luchar contra las rabietas es procurar que no aparezcan. Y para ello conviene anticiparse a posibles problemas. Por ejemplo: uno de los lugares donde suelen darse más rabietas es el supermercado, así que hay que ir prevenidos. Es bueno dejar todo claro antes de entrar: avanzarle que solo se va a comprar leche, pan y huevos, y nada más. Después, una vez dentro, podemos dejar que él participe en la compra cogiendo las cosas que se van a comprar (las más pequeñas, claro) y metiéndolas en la cesta. De esa forma estará distraído y se sentirá útil, lo que evitará otras tentaciones.

5. Elegir entre dos opciones
La mayoría de las veces su enfado vendrá ocasionado por querer algo que no puede tener. De ahí que ayude mucho a evitarlo el dejarle elegir solo entre dos opciones. Si se le pregunta «¿qué quieres de postre?», el abanico de opciones que se abre ante el pequeño es infinito, y no siempre al gusto de los adultos. Sin embargo, si se le da elegir únicamente entre dos opciones, ambas válidas, es más que probable que todo siga en calma. Preguntando «¿quieres un plátano o prefieres un yogur?», se le cierran las opciones posibles sin que él se dé cuenta. Y no tendremos que decirle «no».

6. Intentar que escuche
Una vez que la rabieta ya ha comenzado, el pequeño parece fuera de sí. Para calmarlo y hacerle entender que no puede ser, solo hay una opción: intentar conseguir que salga de ese estado y hacer que nos escuche. Para ello, papá o mamá pueden arrodillarse frente a él, cogerlo por los hombros con firmeza y mirarlo hasta que él fije sus ojos en los del adulto. Entonces será el momento de hablarle con calma.

7. En vez de un no, dos síes
Muchas veces las rabietas son muestras de rebeldía. Por eso es frecuente que cada vez que se le diga que no haga algo, él intente hacerlo. Pero si tras un «no» vienen dos «síes», la cosa cambia. Se le está prohibiendo una cosa, pero permitiendo otras dos. Así, si después de decirle que no puede pintar en la pared se le explica que sí puede pintar en la cartulina o jugar en el parque, es posible que su rebeldía se aplaque.

8. Cambiar de escenario
En ocasiones, ni ellos mismos sabrán cómo terminar con su propia pataleta. Es beneficioso cambiar de lugar: salir con ellos en brazos del espacio en el que se encuentran e ir a otro más abierto. A la vez el paseo puede distraer su atención y hacer que se centre en otra cosa.

9. Así no se habla
Hay que advertirle de que solo le escucharemos cuando hable en un tono normal, sin gritos ni llantos, porque de otra forma es imposible entenderle. Es una buena técnica explicarle que cuando llora así nadie puede escucharle, por lo que no sabemos lo que quiere.


10. Dejar que se calme solo
Los niños también tienen derecho a desahogarse, por lo que a veces es incluso positivo que pasen por una rabieta. Cuando está inmerso en un ataque de furia, se le puede decir: «Pues sí que estás enfadado, avísame cuando se te pase», y acto seguido alejarse un poco de él. Será consciente de que nos preocupamos por lo que le pasa y de que no conseguirá nada poniéndose así.

sábado, 28 de mayo de 2016

Algunos pasos para entrenar a tu hijo ir al baño (Control de esfinteres)





Algunos pasos para entrenar a tu hijo al ir al baño




Una de las etapas del desarrollo de los niños que los padres suelen esperar con ansiedad es el momento de quitarles el pañal.
Después de haber cambiado cerca de dos mil pañales al año (calcula unos 6 al día), seguramente estás deseando que tu pequeño empiece a ir al baño sólito. Pero pocos padres están preparados para el tiempo que toma en realidad ese proceso.
Algunos niños aprenden en pocos días, pero muchos otros tardan varios meses. En general, cuanto más pequeño es el niño al empezar el entrenamiento, más tarda en aprender.
Será más fácil enseñarle a tu hijo con éxito si conoces los pasos básicos del entrenamiento, y logras transmitírselos con claridad a tu niño.

 
1. Identifica las señales de que tu niño está listo

Alrededor del año de edad, un niño comienza a identificar que lo que siente son ganas de hacer pipí o popó.

Algunos niños están listos para empezar el proceso de retirada del pañal a los 18 meses de edad, pero hay otros que no demuestran el más mínimo interés hasta que tienen 3 años o más.
Lo importante es observar si tu hijo empieza a mostrar ciertas señales de que ya está listo para aprender a ir al baño sólito.

Algunas preguntas que puedes hacerte para ver si está listo son:
¿obedece instrucciones sencillas?
¿camina y se sienta solo?
¿trata de imitar a los adultos o hermanitos cuando van al baño?
¿puede subirse y bajarse los calzones?

Trata de no meter presión al tema, apresurarlo cuando no está listo aún será contraproducente y frustrante para ti y para él.

Recuerda también que cada niño es diferente y tiene sus propios tiempos, aunque los hijos que vienen después suelen aprender con mayor rapidez que los primogénitos, y los varoncitos suelen tardar más que las niñas.
Piensa también en otros factores aparte del nivel de desarrollo y preparación de tu hijo. Si en este momento tu pequeño está pasando por un gran cambio en su vida, como ir a una nueva escuela o guardería, o la llegada de un hermanito, es muy probable que el proceso de retirada del pañal se vuelva más difícil, y lo ideal sería postergarlo hasta que la situación se estabilice.

Tampoco tiene sentido empezar a enseñar a tu niño en un momento en que tú o quién lo cuida no puede dedicarle el tiempo, la paciencia y el buen humor necesarios. Si hay un nuevo hermanito en casa, o sufres náuseas debido a un nuevo embarazo, este seguramente no es el momento de quitarle el pañal a tu hijo.

Quitar el pañal requiere meses de entrenamiento y reforzamiento diario. Lo mejor es esperar un par de semanas, o meses, hasta que las cosas estén más tranquilas.

Si la presión para enseñarle a ir al baño viene de parte de tu mamá u otro familiar con buenas intenciones, explícales con delicadeza los motivos por los que piensas que ni tú ni tu niño están listos aún, y diles que prefieres esperar para poder hacerlo con tranquilidad.
Igualmente, si estás fuera de tu entorno habitual, de vacaciones o pasando una temporada en casa de un familiar, lo mejor es esperar. Los inevitables accidentes pueden causar tensiones en casa ajena y tu hijo se sentirá menos cómodo que en su propio hogar.

2. Compra el equipo necesario






Invierte en un buen orinal (bacinica) o en un asiento especial que se acopla al inodoro de tu baño, esto le quita los nervios al niño de enfrentarse con el baño grande, a algunos niños les da miedo caerse dentro o les asusta el ruido al jalar.

Investiga cuál es el mejor orinal para ustedes y pídele a tu pequeño que te acompañe a comprarlo. Cuando lo lleves a casa, escribe en él su nombre y déjalo que lo decore con pegatinas o que juegue con él.


Si tienes un varón busca un orinal sin el asiento que se sube y baja o que traiga una que se pueda quitar.
Aunque ese tipo de asiento ayuda a evitar que al varoncito se le escape algún chorrito fuera del orinal, tienen el inconveniente de que los niños a menudo se golpean o arañan el pene al sentarse y levantarse, lo cual puede quitarles las ganas de usar el orinal.

Si compras un asiento adaptador para el inodoro, revisa que sea cómodo y seguro y compra también un banquito para que tu niño pueda apoyar los pies y subir y bajar del inodoro con facilidad. También le ayudará a tener firmeza y estabilidad, y a pujar al evacuar.


3. Crea una rutina para tu niño


Para empezar, haz que tu niño se siente completamente vestido en su orinal una vez al día, después de desayunar, antes de bañarse o cuando normalmente suele hacer popó o pipí.




Así se irá acostumbrando al orinal y empezará a aceptarlo como parte de su rutina diaria.
Pon el orinal en un lugar accesible y conveniente. Como es portátil, puedes llevarlo al jardín o al cuarto donde suele jugar el niño.
Si no se quiere sentar, no te preocupes. No debes forzarlo, ni obligarle a permanecer sentado.
Y, sobre todo, no insistas demasiado si lo notas aprensivo. Si esto ocurre, lo mejor es guardar su orinal o por lo menos dejarlo a un lado por algunas semanas o un mes, y luego volver a intentarlo.


4. Dile adiós al pañal

Una vez que tu niño ya esté plenamente acostumbrado a sentarse vestido en su orinal, el siguiente paso es lograr que lo haga sin el pañal.

Esta es la etapa en que empezarás a explicarle que así lo hacen mami y papi (y los hermanitos que tenga) todos los días. Osea, explícale que cuando ya eres mayor te quitas la ropa antes de hacer pipí o popó.
Si el niño hace algo en el orinal, muy bien, pero no se lo exijas ni insistas demasiado. Recuerda que es importante esperar a que tu niño muestre señales de que está interesado en ir al baño solito.

5. Muéstrale cómo se hace





Los niños aprenden imitando a los adultos, por lo tanto la manera más natural de que aprendan a usar el inodoro es viéndote hacerlo.
Si tienes un varoncito, es más fácil que empiece a hacer pipí sentadito, y que más adelante papá o un hermano mayor le enseñe a hacer pipí de pie. Seguro que no tardará nada en imitarlo.

Cuando le estés mostrando a tu niño o niña cómo se usa el inodoro, es bueno que le vayas explicando lo que estás haciendo, le enseñes lo que has "producido", y le muestres que al final te limpias, te vistes, tiras de la cadena y te lavas las manos.

Aunque tendrás que ayudarlo a bajarse, subirse la ropa y limpiarse por algún tiempo, verte haciéndolo lo ayudará a entender el proceso.

Si tienes una niña asegúrate de que se limpie de adelante hacia atrás, especialmente después de hacer popó, para reducir el riesgo de infecciones urinarias.

Si hay un hermanito o hermanita mayor que ya sabe usar el baño, él o ella también le pueden hacer una demostración al pequeño. Los niños ponen mucha atención cuando los "maestros" tienen casi la misma edad que ellos.


6. Explícale el proceso

Enséñale a tu hijo la conexión entre el popó y el inodoro. La próxima vez que ensucie el pañal, llévalo a su orinal, siéntalo y luego vacía el pañal en su orinal por debajo de él. Esto le ayudará a asociar el acto de sentarse en el orinal y hacer popó.
Vacía el contenido de su orinal en el inodoro y permítele que tire de la cadena si quiere (pero no insistas si notas que le da miedo), para que vea adónde va su caquita. Enséñale a vestirse y lavarse las manos al final.


7. Motívalo a ser independiente

Motiva a tu niño a usar su orinal siempre que tenga ganas de hacerlo. Si necesita ayuda para subir y bajar sus pantalones o ropa interior, asegúrate que sepa que te lo puede pedir a ti, y que tú lo llevarás al baño cuando quiera.

Si puedes, permítele que de vez en cuando circule por la casa sin pañales y mantén su orinal a la mano. Cuanto más tiempo lo dejes sin pañal, más rápido aprenderá, aunque tú tendrás que estar dispuesta a limpiar algunos charquitos.
Dile que puede usar su orinal cuando quiera, y de vez en cuando recuérdale que está ahí para cuando lo necesite.
A veces los niños no permanecen sentados el tiempo suficiente para lograr relajarse y hacer del baño.

Calmadamente, procura motivarlo a que se quede sentado por al menos un minuto. Te será más fácil lograrlo si le haces compañía, hablándole o leyéndole un libro.
Elogia a tu niño cada vez que use correctamente el orinal. Así empezará a darse cuenta de que es un logro. Pero a la vez que es importante halagarlo, procura no exagerar, y evita transformar cada ida al baño en un gran acontecimiento, de lo contrario tu niño empezará a ponerse nervioso o avergonzarse ante tanta atención.




8. Compra ropa interior de entrenamiento

Puede que te sirva de ayuda la ropa interior infantil con una protección extra absorbente, o pañales desechables que se suben y bajan como la ropa interior, ya que permiten que tu hijo se los quite y se los ponga él solito.

Aunque los calzoncitos entrenadores de tela son menos convenientes que los desechables, a algunos padres les gustan porque el niño puede sentir de veras cuando hace pipí o popó. Sea cual sea la opción que elijas, introdúcela gradualmente, unas horas cada día, y sigue poniéndole pañales normales por las noches.

Cuando tu hijo empiece a usar el orinal de forma consistente, puedes pasar a la ropa interior normal. A algunos niños les motiva mucho usar calzones con sus personajes favoritos.

9. Acepta sus “accidentes” con buen humor

No hay niño que domine completamente el arte de ir al baño solito sin antes tener una serie de pequeños "accidentes". Cuando esto ocurra, no debes enojarte con tu niño ni castigarlo; recuerda que hasta hace muy poquito tiempo tu hijito aún no había desarrollado completamente sus músculos, y por lo tanto no tenía el control necesario para lograr contener la orina o las deposiciones.

Reduce las probabilidades de accidentes vistiendo a tu hijo con ropa que es fácil y rápida de quitar. Cuando pasen los accidentes, se positiva y amorosa y limpia sin regañarlo mientras le recuerdas que hay que usar el bañito.


10. Comienza el entrenamiento nocturno

Aunque tu hijo se mantenga limpio y seco durante todo el día, puede que pasen varios meses, o incluso años, hasta que logre controlar sus necesidades durante la noche, o sea que aún no te deshagas de sus pañales.

A esta edad, su organismo no ha madurado lo suficiente para lograr despertarlo siempre que necesite hacer pipí. De hecho, es completamente normal que un niño moje la cama ocasionalmente incluso en los primeros años escolares.
Para ayudarle a mantenerse sequito, no le permitas beber demasiado líquido antes de acostarse y recuérdale que si se despierta en el medio de la noche, te puede llamar para que le ayudes a ir al baño. Otra cosa que puedes hacer es colocar su orinal al lado de la cama por si quiere usarlo.

Cuando empieces con el entrenamiento nocturno, cubre el colchón con un plástico o una protección impermeable por debajo de la sábana, y acuesta a tu hijo sin pañales. Si pasa la noche seco, en la mañana que la primera actividad sea acompañarlo al orinal.

Recuerda que muchos niños no están listos para dejar el pañal de la noche hasta que están en edad escolar. Si tu pequeño no parece aprender cómo aguantar la noche sequito, vuelve a ponerle pañales por las noches e intenta quitárselos otra vez al cabo de unos meses.

11. Celébralo, ¡lo has conseguido!

Cuando tu niño esté listo para aprender esta nueva habilidad, lo hará con éxito. Y si en lugar de tratar de apresurarlo esperas a que verdaderamente esté preparado, todo el proceso será mucho más fácil y menos latoso, tanto para ti como para tu hijito.

Tarde o temprano, tu niño aprenderá a ir al baño como los adultos, y tú no tendrás que volver a pensar en este asunto… al menos hasta la llegada del próximo bebé.

Espero este tema sea de gran ayuda para las madres que estan pasando por este proceso, recuenden observas muy bien a su hijo cuando de las señales para comenzar este proceso, no hay que presionarlos cada hijo o niño es diferente, muy importante nunca lo compares con tus otros hijos, esto puede causar mas presion para tu hijo o hija.

si estas por comenzar este proceso recuerda que lleva su tiempo.



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lunes, 11 de abril de 2016

¿Mi hijo puede estar pasando por depresión Infantil?

Depresión Infantil



La depresión es una enfermedad Psiquiátrica bastante frecuente y seria en niños y adolescentes. Se trata de una enfermedad clasificada dentro de los llamados trastornos del humor y esta descrita desde hace siglos en distintas culturas.
Aproximadamente un 5% o unos de cada 20 niños y adolescentes, tendrá un episodio depresivo antes de cumplir los 19 años. La realidad es que menos de la mitad de estos niños reciben un tratamiento adecuado. Los estudios muestras que los padres suelen subestimar seriamente la intensidad de la depresión de sus hijos.

¿Cuales son las causas?

No se conoce la causa de la depresión, aunque si que tiene un fuerte origen biológico.
Los genes que heredamos de nuestros padres y que son influenciados por las experiencias que tenemos en nuestra vida, pueden predisponernos a padecer depresión. Los niños que sufren un fuerte estrés o que tienen una pérdida significativa en la familia, o niños con problemas de atención, del aprendizaje, de la conducta o de ansiedad tienen más riesgo de sufrir depresión.
Otro problema como el abuso de sustancias (alcohol, marihuana etc,) con frecuencia acompaña o preceden a la depresión. Así mismo como una historia de depresión en familiares cercanos (aunque haya sido hace tiempo o el familiar no conviva con el niño) es un riesgo genético para que el niño sufra depresión.

¿Cuáles son los síntomas más habituales?
Ø  Irritabilidad
Ø  Tristeza
Ø  Disminución del interés por actividades
Ø  Aislamiento social
Ø  Autoestima baja.
Ø  Cambio notable de peso o en la forma de comer, ya sea mucho o poco.
Ø  Duerme muy poco durante la noche o demasiado durante el día.
Ø  Falta de energía o se siente incapaz de hacer tareas simples.




¿Qué debo hacer si creo que mi hijo esta deprimido?

Ø  Hable con su hijo sobre sus sentimientos y sobre las cosas que suceden en el hogar y en la escuela que puede estar molestando.
Ø  Comuníqueselo al profesional de la salud de su hijo. Su medico puede recomendarle psicoterapia (asesoramiento para ayudar a las personas con emociones y comportamiento) o medicamento para la depresión.
Ø  Considere cualquier pensamiento de suicidio como una emergencia.

¿Qué puedo hacer para ayudar?



Ø  Los conceptos básicos para la buena salud mental incluyen una dieta saludable, dormir lo suficiente, ejercicio y relaciones positivas con otras personas en el hogar y en la escuela.
Ø  Limite el tiempo que pasa frente a una pantalla (televisor, computadora, celular, tablet) fomente la actividad física para ayudar a que establezca relaciones positivas con los demás.
Ø  Pasar tiempo a solas con cada una de sus padres, ser elogiado por su buen comportamiento.
Ø  Brinde seguridad y protección.
Ø  Hable con su hijo sobre el tema del hostigamiento o abuso escolar, ser victima de intimidación u hostigamiento es una de las causas de los problemas de salud mental en los niños.
Ø  Este atento a los asuntos relacionados con la aflicción de duelo o perdida. Busque ayuda si se trata de problemas de duelo que no se mejoran. Si usted como padre de familia esta sufriendo una perdida, pida ayuda y busque apoyo adicional para su hijo.
Ø  Reduzca el estrés. Puede ser necesario hacer cambios a corta plazo en la cantidad de tareas escolares, laborales o actividades.
Ø  Ponga bajo llave las armas de fuego, el alcohol y los medicamentos ( incluyendo las  que se compran sin receta medica)



Estemos atentos de  la conducta de nuestros hijos con  mayor frecuencia, la depresión infantil es un trastorno silencioso, que puede sorprendernos en lo que menos lo esperamos, busquemos ayuda con un profesional de la salud, no ignoremos los síntomas que presentan nuestros hijos, de esta forma vamos a prevenir un suceso indecible.





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martes, 5 de abril de 2016

LA DEPRESIÓN

La depresión es una enfermedad común y tratable, afecta al 5% de la población y a menudo vuelve a reaparecer después de que se ha acabado con el tratamiento. Se estima que actualmente hasta el 3% de la población padece un trastorno depresivo mayor y que es uno de los diagnósticos más frecuentes en la práctica general. A pesar de que puede tratarse con medicamentos, los antidepresivos tardan  de dos a tres semanas en mostrar su efecto completo y los organismos pueden responder de manera diferente en cada caso.

¿Qué es la Depresión?
Enfermedad o trastorno mental que se caracteriza por una profunda tristeza, decaimiento anímico, baja autoestima, pérdida de interés por todo y disminución de las funciones psíquicas.


Causas de la depresión
Entre las principales causas de la depresión podemos encontrar tanto factores genéticos, fisiológicos, personales como ambientales.

Factores genéticos
La presencia de antecedentes de depresión en el ámbito familiar cercano (padres y hermanos) incrementa en un 25-30% la probabilidad de sufrir depresión.

Factores fisiológicos
La aparición y cronificación de la depresión se ha relacionado especialmente con un descenso de los niveles de serotonina a nivel de las uniones neuronales. Por este motivo, en el tratamiento de la depresión se emplea en ocasiones un grupo de fármacos, los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, cuya función consiste precisamente en modificar los niveles de serotonina que se encuentran alterados en estos pacientes. Existe, además, un grupo de enfermedades estrechamente ligadas a la aparición de depresión, la mayoría de ellas relacionadas con alteraciones endocrinas:
Factores personales
Se ha visto que existe un porcentaje significativamente mayor de depresión en mujeres que en hombres. La edad también es un factor influyente, y la franja comprendida entre los 35 y los 45 años es la de mayor incidencia de depresiones. El embarazo y el posparto son etapas vitales de la mujer con un mayor riesgo de aparición de depresión debido a las alteraciones hormonales sufridas.

Factores ambientales
Se consideran factores potenciadores de la aparición de este trastorno todos aquellos que son negativos para el sujeto (estrés, ansiedad, incapacidad de encauzar los problemas...) en cualquiera de sus ámbitos personales (laboral, familiar…), en especial si el sujeto se encuentra además en una situación de dependencia o consumo habitual de alcohol, tabaco, drogas, etcétera. Una situación de escasas o nulas relaciones interpersonales potencia especialmente estos factores



SÍNTOMAS
   Los síntomas más frecuentes son:

·      Autoconcepto empobrecido. La persona deprimida muestra una marcada tendencia a sentirse ineficiente, inadecuada e inútil y atribuye sus experiencias desagradables a un defecto físico, moral o mental. Tiende a rechazarse a sí misma, ya que cree que los demás la rechazarán.

 ·      Una consideración negativa del mundo. Se siente derrotado socialmente. Considera al mundo como si le hiciera enormes exigencias y presentara obstáculos que  interfieren con el logro de los objetivos de su vida. Las personas deprimidas se consideran desgraciadas, frustradas, humilladas, rechazadas o castigadas.

 ·      Pesimismo marcado. Mira el futuro casi sin esperanza. Ve el futuro desde una perspectiva negativa y le da vueltas a una serie de expectativas negativas. El deprimido prevé que sus problemas y experiencias comunes continuarán indefinidamente y que se le amontonarán otros mucho peores en su vida.

 ·      Tienden a deformar sus experiencias, malinterpretan acontecimientos concretos e irrelevantes tomándolos como fracaso, privación o rechazo personal.

 ·      Exageran o generalizan excesivamente cualquier situación por más sencilla que sea, tienden también a hacer predicciones indiscriminadas y negativas del futuro. Perciben que todo siempre va a ir en contra suyo, acentuando lo negativo hasta casi excluir los hechos positivos.

 PREVENCIÓN  Y TRATAMIENTO

  Hay algunas pautas que pueden ser útiles para evitar caer en la depresión y facilitan salir de ella cuando está recién asoma, es leve o moderada y se trata de una  respuesta a una situación temporal:

·        Establecer una red de soporte social y amistades.  Ejemplo: Agrupación de ex alumnos, Colegio de profesionales, grupo parroquial, curso de idiomas, artes, computación, trabajo social, colonia de extranjeros, etc.

·        Ocupar el tiempo en actividades nuevas y productivas, que de preferencia se traduzcan en nuevas rentas.  Muchas veces caemos en una rutina de actividades reducidas e improductivas sin darnos cuenta, trayendo como consecuencia el empobrecimiento de nuestras relaciones humanas, culturales y económicas.  Es conveniente romper esa rutina realizando alguna actividad que nos hubiera gustado desarrollar y hemos pospuesto; lo ideal es encontrar entre esos intereses postergados alguno que se traduzca en mayores ingresos económicos y nos relacione con gente que comparte el mismo tipo de interés.

·        Tener un programa moderado y constante de ejercicios.  Ya está comprobado que existe un compuesto hormonal que está relacionado al “tono vital”, se le llama serotonina, la "hormona de la alegría", el cuerpo la sintetiza naturalmente (sin costo alguno) al realizar ejercicio muscular intenso en forma regular. Los diferentes tipos de danza y artes marciales son buenas alternativas.

·        Poner más atención al cuidado físico y arreglo personal.  Al inicio de la depresión se aprecia despreocupación en el cuidado de la apariencia personal, lo que a su vez hace que al vernos al espejo o recibir comentarios al respecto nos sintamos peor todavía.  No hay que  bajar la guardia, se debe procurar mantener la atención por lo menos en el aseo y cuidado personal.

·        El estrés y la depresión coinciden orgánicamente por estar presentes en situaciones de caídas en el nivel de las vitaminas y minerales (Zinc, Magnesio, etc.), lo que a su vez acentúa el estrés, facilitando el ingreso a la depresión; creándose un círculo vicioso; el mismo que se debe  romper tomando suplementos vitamínicos que contengan el Complejo B, C y A, los minerales mencionados o específicas para el estrés.

Estos consejos pueden ser efectivos para prevenir la depresión o cuando está en su fase de inicio y el origen no es de mayor relevancia para los planes y metas de vida de la persona. 
Sin embargo si esta se debe a la pérdida real o virtual de alguien que constituye un eje afectivo en la vida del sujeto, si la depresión ya está instalada por más de 3 meses, si está asociada a la presencia de ansiedad, con dolor existencial e interfiere en la efectividad laboral; entonces no sólo es necesaria la psicoterapia, sino que puede ser conveniente el uso de psico fármacos para compensar bioquímicamente a la persona y es el psiquiatra el profesional indicado para recetarlos.
Desde luego que no es suficiente con el tratamiento farmacológico, también es necesaria la psicoterapia a fin de "reparar" las estructuras mentales y afectivas que han sido afectadas por el evento o situación desencadenante; igualmente es necesario guiar o acompañar a la persona en la re elaboración de su “nueva vida" y el proceso psicoterapéutico debe ser conducido por un profesional debidamente entrenado.






“Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes”