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lunes, 26 de septiembre de 2016

Dislexia Un Problema de Aprendizaje

DISLEXIA

La dislexia es un trastorno del aprendizaje de la lectoescritura, de carácter persistente y específico, que se da en niños que no presentan ningún ningun problema físico, psíquico ni sociocultural y cuyo origen parece derivar de una alteración del neurodesarrollo.

Según el CIE-10, los disléxicos manifiestan de forma característica dificultades para recitar el alfabeto, denominar letras, realizar rimas simples y para analizar o clasificar los sonidos. Además, la lectura se caracteriza por las omisiones, sustituciones, distorsiones, inversiones o adicciones, lentitud, vacilaciones, problemas de seguimiento visual y déficit en la comprensión.

La dislexia es una dificultad para la descodificación o lectura de palabras, por lo que estaría alterado alguno de los procesos cognitivos intermedios entre la recepción de la información y la elaboración del significado.

El principal problema que tiene la dislexia es que no es compatible con nuestro sistema educativo, pues, dentro de este, todos los aprendizajes se realizan a través del código escrito, por lo cuál el niño disléxico no puede asimilar ciertos contenidos de materias como Conocimiento del Medio, porque no es capaz de llegar a su significado a través de la lectura.

El niño/a disléxico debe poner tanto esfuerzo en las tareas de lectoescritura que tiende a fatigarse, a perder la concentración, a distraerse y a rechazar este tipo de tareas. Los padres y profesores procesan esta conducta como desinterés y presionan para conseguir mayor esfuerzo, sin comprender a estos niños.
La dislexia, es mucho más que tener dificultades en la lectura y en la escritura, ya que existen problemas de compresión, de memoria a corto plazo, de acceso al léxico, confusión entre la derecha y la izquierda, dificultades en las nociones espacio-temporales. Debemos tener en cuenta que no existen dos disléxicos idénticos y por tanto cada caso es único y no tiene por qué presentar la totalidad de los síntomas.

¿Cuáles son las causas de la dislexia?
Los investigadores todavía tienen que determinar qué causa la dislexia, aunque ya saben que los genes y las diferencias cerebrales pueden influenciar la probabilidad de que un niño tenga dislexia. Aquí enunciamos algunas de las posibles causas de dislexia:
·         Genes y herencia: La dislexia se repite en la familia. Por lo tanto, si su hijo tiene dislexia existe la probabilidad de que usted u otro pariente también la tenga. Alrededor del 40 por ciento de los hermanos de los niños con dislexia podrían tener las mismas dificultades de lectura. Además, un 49 por ciento de los padres y madres de niños con dislexia también podrían tenerla. Los científicos han encontrado una variedad de genes asociados con las dificultades de lectura y el procesamiento del lenguaje.
·         Anatomía del cerebro: Tener dislexia no significa que su hijo no sea brillante. De hecho, muchas personas con esta condición tienen una inteligencia superior al promedio. Sin embargo, sus cerebros podrían verse diferentes que el de las personas sin dislexia. Considere el lóbulo temporal del cerebro. Esta área del cerebro juega un rol importante en la comprensión del lenguaje. Generalmente esta área es más grande en el hemisferio dominante (el lado izquierdo del cerebro para las personas que utilizan más su mano derecha). Sin embargo, si su hija tiene dislexia los lóbulos temporales del cerebro probablemente tengan la misma medida.
·         Actividad cerebral: Para poder leer nuestros cerebros tienen que traducir los símbolos que vemos en una página en sonidos. Luego, esos sonidos tienen que ser combinados en palabras que tengan significados. Típicamente, las áreas de nuestro cerebro responsables de las habilidades del lenguaje funcionan de una manera predecible. Sin embargo, si su hijo tiene dislexia esas áreas no funcionan conjuntamente de la misma manera. Los chicos con dificultades de lectura terminan utilizando diferentes áreas del cerebro para poder compensar.

¿Cuáles son los síntomas de la dislexia?
Señales de advertencia en el preescolar o el kínder
  • ·         Dificultad para reconocer las letras del alfabeto
  •    Dificultad para asociar las letras con los sonidos, como no saber qué sonidos tienen las letras b o t
  •    Dificultad para unir los sonidos en palabras, como conectar M-A-M-Á en la palabra mamá
  •    Dificultad para pronunciar las palabras correctamente, como al decir “césped corto” en vez de “cortadora de césped”
  •       Dificultad para aprender palabras nueva.
  •       Vocabulario más limitado que el de los otros niños de la misma edad
  •      Dificultad para aprender a contar o nombrar los días de la semana, y otras palabras comunes que se dicen en secuencias
  •       Dificultad para rimar.


Señales de advertencia en la escuela primaria o en la media
  • ·         Cuesta trabajo leer y la ortografía
  •      Confundir el orden de las letras, escribir “nap” en vez de “pan”
  •      Dificultad para recordar datos concretos y números
  •        Dificultad para agarrar un lápiz
  •     Dificultad para aprender nuevas destrezas y apoyarse mucho en la capacidad para memorizar
  •       Dificultad para reconocer los sonidos y pronunciar las palabras que no son familiares
  •             Dificultad para seguir una secuencia de instrucciones

Señales de advertencia en el bachillerato
  • ·         Cuesta mucho leer en voz alta
  •      No leer al nivel que se espera
  •       Dificultad para entender las bromas y las expresiones idiomáticas
  •             Dificultad para organizar y manejar el tiempo
  •     Cuesta trabajo resumir una historia
  •       Dificultad para aprender un lenguaje extranjero



 Con el diagnostico de este tipo de problema a tiempo, ayudaremos a forjar un futuro mejor a su hijo.

martes, 20 de septiembre de 2016

Niños con problemas de aprendizaje

                  Los Niños con Problemas del Aprendizaje




Los padres se preocupan mucho cuando su hijo tiene problemas de aprendizaje en la escuela. Hay muchas razones para el fracaso escolar, pero entre las más comunes se encuentra específicamente la de los problemas del aprendizaje. Los niños con problemas de aprendizaje suelen tener un nivel normal de inteligencia. Ellos tratan arduamente de seguir las instrucciones, de concentrarse y de portarse bien en la escuela y en la casa. Sin embargo, a pesar de sus esfuerzos, él/ella tiene mucha dificultad dominando las tareas de la escuela y se atrasa. Los problemas del aprendizaje afectan a 1 de cada 10 niños de edad escolar.

Existe la creencia de que los problemas del aprendizaje son causados por alguna dificultad con el sistema nervioso que afecta la recepción, el procesamiento o la comunicación de la información. También puede ser común en familias. Algunos niños con problemas del aprendizaje son también hiperactivos, no se pueden estar quietos, se distraen con facilidad y tienen una capacidad para prestar atención muy corta.

Los Psicólogos de niños y adolescentes indican que los problemas del aprendizaje se pueden tratar. Si no se detectan y se les da tratamiento a tiempo, sus efectos pueden ir aumentando y agravándose como una bola de nieve al rodar. Por ejemplo, un niño que no aprende a sumar en la escuela primaria no podrá entender el álgebra en la escuela secundaria. El niño, al esforzarse tanto por aprender, se frustra más y más y desarrolla problemas emocionales, tales como una baja autoestima ante tantos fracasos. Algunos niños con problemas de aprendizaje se portan mal en la escuela porque prefieren que los crean "malos" .

Los padres deben estar conscientes de las señales más frecuentes que indican la presencia de un problema de aprendizaje, cuando el niño:
  •       Tiene dificultad entendiendo y siguiendo instrucciones
  •      Tiene dificultad recordando lo que alguien le acaba de decir.
  •        No domina las destrezas básicas de lectura, deletreo, escritura y/o matemática, por lo que fracasa en el trabajo escolar. 
  •              Tiene dificultad distinguiendo entre la derecha y la izquierda, tiene dificultad identificando las palabras o una tendencia a escribir las letras, palabras o números al revés como por ejemplo: al confundir el número 25 con el número.
  •              Le falta coordinación al caminar, hacer deportes o llevar a cabo actividades sencillas, tales como aguantar un lápiz o amarrarse el cordón del zapato.
  •             Fácilmente se le pierden o extravían sus asignaciones, libros de la escuela y otros artículos.
  •      No puede entender el concepto de tiempo, se confunde con "ayer", "hoy" y "mañana".

Tales problemas merecen una evaluación comprensiva por un experto que pueda enjuiciar todos los diferentes factores que afectan al niño. 
Un Psicólogo de niños y adolescentes puede ayudar a coordinar la evaluación y trabajar con profesionales de la escuela y otros para llevar a cabo la evaluación y las pruebas escolásticas y así clarificar si existe un problema de aprendizaje. Ello incluye el hablar con el niño y la familia, evaluar su situación, revisar las pruebas educativas y consultar con la escuela. 

El Psicólogo  de niños y adolescentes entonces hará sus recomendaciones sobre dónde colocar al niño en la escuela, la necesidad de ayudas especiales, tales como terapia de educación especial o la terapia del habla y los pasos que deben seguir los padres para asistir al niño para que pueda lograr el máximo de su potencial de aprendizaje. Algunas veces se recomienda psicoterapia individual o de familia.


 Los medicamentos pueden ser recetados para la hiperactividad o para la distracción. Es importante reforzar la confianza del niño en sí mismo, tan vital para un desarrollo saludable, y también ayudar a padres y a otros miembros de la familia a que entiendan mejor y puedan hacer frente a las realidades de vivir con un niño con problemas de aprendizaje.


Detectar a tiempo los problemas de aprendizaje, pueden ayudar a su hijo enormemente. 

lunes, 22 de agosto de 2016

El Miedo de los niños a las visitas odontológicas

El Miedo de los niños a las visitas odontológicas


El miedo al dentista suele deberse a la suma del miedo a lo desconocido y a los tratamientos que son frecuentemente invasivos. Si además el paciente es nervioso o ha tenido una mala experiencia en su primera visita, suele quedar de fondo un pánico dental. A esto puede sumarse el temor a no poder controlarlo, haciendo de la visita el dentista una verdadera pesadilla.
Atendemos casos que van desde niños aprensivos con cuadros de ansiedad o trauma hasta niños con patologías físicas o psíquicas (autismo, problemas de movilidad, deficiencias, cuidados especiales, etc.), solicite una primera visita con nosotros y conozca a nuestro equipo.

Síntomas del miedo al dentista

Si los adultos sienten frecuentemente temor ante el dentista, imaginemos que puede ser en los niños. Síntomas de ese temor ó pánico dental son:
  1. Llorar al llegar al gabinete dental
  2. Esconderse detrás de sus mayores
  3. Movimientos para impedir que el dentista lo examine
  4. Enfermar antes de la consulta

En la primera sesión el dentista examinará todos los dientes y muelas del niño, revisando dureza, si presenta manchas, el color, la tonalidad, si presenta caries o algún problema.
Dependiendo del diagnóstico dental se puede precisar hacer una limpieza dental, algún empaste, todo dentro de lo normal y no suele presentar problema. El problema suele ocurrir cuando el niño debe ser sometido a tratamientos dentales más laboriosos o traumáticos como pueden ser las extracciones por citar un ejemplo. Al tener miedo, el niño puede presentar cambios fisiológicos como:

  1. Taquicardia
  2. Sudoración
  3. Respiración agitada
  4. Caer en movilidad
  5. Llanto incontrolable

¿Cómo prevenirlo?
La mejor forma de prevenir el miedo es llevar al pequeño al dentista desde que le salen los primeros dientes, así se familiarizará con el ambiente del consultorio y el dentista.
Las revisiones deben ser periódicas, porque además de familiarizar al niño con el equipo, se vigila su salud dental, evitando que presente caries o picaduras que requieran de tratamientos o extracción de dientes. En caso de presentar algún problema de caries, será tan fácil de resolver que el pequeño no sentirá ninguna molestia.
Debemos mantener una higiene dental adecuada, cepillando los dientes tras cada comida y sobre todo por la noche antes de dormir.

Recomendaciones para reducir el miedo al dentista
  1. Antes de la primera consulta, lleve al niño a la Clínica para que vaya conociendo el ambiente y el instrumental que está a la vista: sobre todo elija un dentista acostumbrado a niños.
  2. Cuando usted necesite ser revisado por el dentista o realizarse un tratamiento corto, lleve al niño para que le acompañe: él podrá ver que usted no se asusta ni se queja, lo cual demostrará que no es algo malo; por su parte, el dentista puede ir relatando en lenguaje fácil qué es lo que está haciendo, evitando palabras como hincar, cortar, sangrar, etc., y todo lo que pueda producir temor.
  3. Transmitir al niño confianza y seguridad en todo momento, si fuera necesario en vez que el niño se recueste en el sillón del dentista usted puede sentarse en el sillón con el niño en su regazo en esta primera experiencia.
  4. Evitar comentarios negativos del dentista delante de su niño ya que seguro lo escucharán y lo interiorizarán. De ninguna manera utilice la ida al dentista como castigo o amenaza. No se debe decir al niño que "no le va a doler", ya estará interiorizando esa posibilidad. Dígale en positivo lo importante que es ir al dentista y lo simpáticos que son todos allí.

Para consultas nos puede ubicar en la col Kennedy 2da entrada, frente al Instituto Jesús Milla Selva 

Tel 2292-1487 Wsp 9923-9272 
Horarios de lunes a viernes de 8:00 am a 6:00 pm y sábados  por citas de 8:00am a 12:00 m



lunes, 15 de agosto de 2016

El Estrés Infantil.

El Estrés Infantil


La infancia es un período que se caracteriza por cambios y los niños deben hacer frente a los retos que suponen la superación de las transiciones de una etapa a otra. Son, precisamente, estos retos los que pueden convertirse en acontecimientos estresantes y poner en peligro el proceso normal evolutivo de un niño, desde el nacimiento hasta los 13 años, aproximadamente. Junto a estos sucesos normales por los que pasan los niños, existen otros sucesos vitales que acontecen para numerosos niños (aunque no para todos), y otros que son realmente excepcionales.

Tanto los padres, profesionales de la salud y profesores, así como las personas que están presentes en las relaciones del niño, deben acercarse a la compresión del estrés en los niños, para tener un mejor panorama de la salud mental del niño en la familia, relaciones sociales y el funcionamiento escolar.
Para acercarnos al estrés en los niños, debemos estar alertas a cuatro aspectos muy importantes que nos orientarán tanto en la observación de los niños como en las formas de tratar de ayudarlos:

  1.       Los estresores que afectan al niño (¿qué eventos o estímulos están estresando al niño?)
  2. La percepción del niño sobre los estresores (¿el niño cree que no podrá hacer frente a los estresores?, ¿qué piensa sobre la posibilidad de controlar lo que le sucede?).
  3. El impacto del estrés sobre las áreas de funcionamiento del niño: desempeño escolar, relaciones sociales y familiares, salud física.
  4.  El comportamiento que adopta el niño para ajustarse al estrés. (¿El niño estresado reacciona con comportamientos aleatorios?, ¿Qué tipo de patrón de conducta al estrés está adoptando el niño?)

Estos elementos deben ser considerados puntos clave para la investigación, la intervención terapéutica y la prevención. La observación del niño, sea por un especialista, profesor o padre de familia, debe estar orientada por estos cuatro puntos de referencia.


Para definir lo que es el estrés, se pueden tomar como referencia tres enfoques:

1.       Es estrés como estímulo: la monotonía, el aislamiento, el trabajo continuado bajo presión de tiempo, el calor, el cambio abrupto de ambiente, etc., son condiciones estresantes cuyos efectos generalmente provocan al niño reacciones de adaptación; estas reacciones pueden, sin embargo, no ser adaptativas. Desde este punto de vista, se toma al estrés como estresor, es decir, como las características del ambiente que exigen conductas de adaptación. se pueden identificar tanto estresores externos (como las circunstancias en las líneas anteriores) como estresores internos (impulsos, deseos, etc.)

2.       El estrés como respuesta: el niño exhibe conductas como respuesta que intentan adaptarlo al estresor. Los niños pueden mostrar, como mencionamos en un párrafo anterior, diferentes estilos de respuesta ante el estrés, reacciones que significan el uso de determinados mecanismos defensa (Cramer, 1987), inclusive desde la edad preescolar.  Considerando el aspecto fisiológico,denominó Síndrome de Adaptación General a las reacción fisiológica generalizada en la experiencia de estrés.

3.       La principal fuente de estresores en la edad escolar se ubica en el contexto escolar. Esto lo demostró Madders (1987), quien identificó una relación de eventos estresantes escolares y extraescolares, después de observar una clase en el nivel primario:

  1.     Pérdida de algún padre (por fallecimiento o divorcio).
  2.  Orinarse en clase.
  3.  Perderse; ser dejado solo.
  4. Ser molestado por niños mayores.
  5.  Ser el último en lograr algo.
  6. Ser ridiculizado en clase.
  7. Peleas entre los padres.
  8. Mudarse a un nuevo colegio o salón.
  9. Ir al dentista o al hospital.
  10.  Pasos y exámenes
  11.  Llevar a la casa un reporte negativo del colegio.
  12. Romper o perder cosas
  13. Ser diferente (en algún aspecto).
  14.  Un nuevo bebé en la familia.
  15.  Hacer algo ante un público.
  16.  Llegar tarde al colegio.


Los niños pueden mostrar ciertos patones en sus reacciones frente a los estresores.   Estas reacciones son intentos adaptativos para ajustarse a las demandas del ambiente estresante (Chandler y Maurer, 1996.
Las implicancias de las conceptualizaciones vistas en el presente trabajo deben alertar a los padres y profesores para actuar con sensibilidad ante las necesidades adaptativas de los niños; adicionado a ello, tomar en cuenta también que gran parte de los estresores y recursos adaptativos provienen de la relación que mantenemos con los niños en el hogar y en el colegio. Ciertos patrones de reacción al estrés pueden ser predecibles, sea que estén vinculados a etapas del desarrollo o a conocidas clasificaciones clínicas de la conducta infantil; los padres y profesores pueden entonces estar mejor orientados al conocer el rango de posibles reacciones de sus hijos(as)ante potenciales estresores previamente identificados.

Signos y señales que indican que un niño puede estar experimentando es estrés:
  1.   Dolor de cabeza
  2. Resfriados frecuentes
  3. Dolor de cuello
  4.  Irritabilidad creciente
  5.  Tristeza
  6.  Pánico o enojo
  7.   Estar más inquieto de lo norma.
  8.   Problemas para relajarse o dormir
  9.  Letargo o somnolencia
  10.  Exceso de energía
  11. Retroceso en las conductas madurativas
  12. Hábitos nerviosos: comer uñas, chupar dedo, etc.
  13.   Problemas con sus compañeros


Técnicas para ayudar a niños y niñas con estrés:

Contacto físico: Los abrazos ayudan a los niños a relajarse y acrecentar su autoestima.
Escúchelos: Pregúnteles cómo se sienten.
Aliéntelos: Ayude a los niños a encontrar algo que hagan bien y dígales cuán orgulloso se encuentra de ellos.
Honestidad y apertura: Hable a los niños y aliéntelos a expresar sus sentimientos alegremente.
Seguridad: Trate de ser consistente.
Ejercicio físico: El ejercicio ayuda a quemar sentimientos estresantes.
Humor: Ayuda al niño a ver el lado gracioso de las cosas.
Silencio: Permita a los niños un tiempo para estar en tranquilidad y silencio.
Dieta balanceada: Ayude a los niños a tener una dieta balanceada.


   Enseñe a los niños a reconocer lo síntomas del estrés y los cambios que sienten en ellos mismos, por ejemplo: los latidos del corazón, sudoración de las palmas, respiración rápida, dolores de cabeza, resfriados, músculos tensos, sentimientos nerviosos y de pánico.



Recuerden es muy importante observar a nuestros hijos constantemente.




lunes, 8 de agosto de 2016

Técnicas básicas para el manejo del estrés



Manejo del estrés
   
Todos sentimos estrés en algún punto. Se trata de una reacción normal y saludable ante un cambio o desafío. Pero el estrés que continúa por más de algunas semanas puede dañar su salud. Evite que el estrés le provoque una enfermedad aprendiendo maneras en las que puede manejarlo.

1.       APRENDA A RECONOCER EL ESTRÉS
El primer paso para manejar el estrés es reconocer la presencia del estrés en su vida. Todo el mundo experimenta el estrés de manera diferente. Es posible que se enoje o esté irritable, o que sufra dolores de cabeza o malestar estomacal. ¿Cuáles son las señales del estrés en usted? Una vez que conozca las señales que debe buscar podrá comenzar a manejarlo.
Adicionalmente, identifique las situaciones que pueden provocarle estrés. Estas situaciones se conocen como tensionantes. Sus tensionantes pueden ser la familia, el trabajo, las relaciones, el dinero o los problemas de salud. Una vez que comprenda de dónde viene su estrés podrá idear maneras con las cuales lidiar con sus tensionantes.
2.       EVITE EL ALIVIAR EL ESTRÉS DE MANERAS POCO SALUDABLES
Al sentirse estresado, usted puede recurrir a comportamientos poco saludables que lo ayuden a relajarse. Estos comportamientos pueden incluir:
·         Comer en exceso
·         Fumar cigarrillos
·         Beber alcohol y consumir drogas
·         Dormir demasiado o no dormir lo suficiente
Estos comportamientos pueden ayudarle a sentirse mejor en un principio, pero pueden hacerle más daño de lo que ayudan. En lugar de ellos, utilice los consejos que se presentan a continuación para encontrar maneras saludables de reducir el estrés.
3.       ENCUENTRE TÉCNICAS SALUDABLES PARA MANEJAR EL ESTRÉS
Existen muchas maneras de manejar el estrés. Pruebe algunas para averiguar cuáles funcionan mejor para usted.
·         Reconozca las cosas que no puede cambiar. Aceptar que no puede cambiar ciertas cosas le permite dejarlas ir y no alterarse. Por ejemplo, no puede cambiar el hecho de que debe conducir durante la hora pico. Pero puede buscar maneras de relajarse en el trayecto, como escuchar un podcast o un audiolibro.
·         Evite las situaciones estresantes. Siempre que le sea posible, aléjese de la fuente del estrés. Por ejemplo, si su familia discute en los días festivos, dese un descanso y salga a caminar o a dar una vuelta en el auto.

·         Haga ejercicio. Realizar actividades físicas todos los días es la mejor y más fácil manera de lidiar con el estrés. Al hacer ejercicio, su cerebro libera químicos que lo hacen sentir bien. También puede ayudarle con su energía reprimida o su frustración. Busque algo que disfrute, ya sea caminar, montar en bicicleta, jugar futball, nadar o bailar, y hágalo por al menos 30 minutos la mayoría de los días.

·         Cambie su perspectiva. Intente desarrollar una actitud más positiva ante los desafíos. Puede hacerlo reemplazando los pensamientos negativos con pensamientos más positivos. Por ejemplo, en lugar de pensar, "¿por qué siempre todo sale mal?", cambie esa idea por, "puedo encontrar una manera de superar esto". Puede parecer difícil o tonto en un principio, pero podría descubrir que esto le ayuda a dar un giro a su perspectiva.

·         Haga algo que disfrute. Cuando el estrés lo tenga decaído, haga algo que disfrute para ayudar a ponerlo de pie de nuevo. Puede ser algo tan simple como leer un buen libro, escuchar música, ver su película favorita o salir a cenar con un amigo. O comience un nuevo pasatiempo o clase. Sin importar lo que elija, intente hacer al menos una cosa al día que sea solo para usted.

·         Aprenda nuevas maneras para relajarse. La práctica de técnicas de relajación es una gran manera de lidiar con el estrés del día a día. Las técnicas de relajación le ayudan a disminuir el ritmo cardíaco y reducir la presión sanguínea. Existen muchos tipos, desde respiraciones y meditación hasta yoga. Tome una clase o intente aprender de libros, videos y recursos en línea.

·         Conéctese con sus seres queridos. No deje que el estrés se interponga entre usted y su vida social. Pasar tiempo con familiares y amigos puede ayudarle a sentirse mejor y olvidarse del estrés. Confiar sus problemas a un amigo también puede ayudarle a resolver sus problemas.

·         Duerma lo suficiente. Descansar suficientemente durante la noche puede ayudarle a pensar con más claridad y a tener más energía. Esto hará que sea más fácil manejar cualquier problema que pueda surgir. Intente dormir entre 7 y 9 horas todas las noches.

·         Consuma una dieta saludable. Comer alimentos saludables ayuda a darle energía a su cuerpo y su mente. Evite los refrigerios con altos contenidos de azúcar y consuma muchas verduras, frutas, granos integrales, lácteos reducidos o libres de grasas y proteínas magras.

·         Aprenda a decir que no. Si su estrés viene de realizar demasiadas tareas en casa o en el trabajo, aprenda a establecer límites. Pida ayuda a los demás cuando la necesite.

OTRAS FORMAS DE CONTROLAR EL ESTRÉS

La atención plena considera clave, frente a una situación estresora:
1 - Aprender a tener una percepción distinta de lo que se está viviendo. Mirar con curiosidad, “entrar” en el estresor es el gran desafío. Normalmente sólo escapamos o luchamos contra él. Para ello debemos tener la gran intención de querer transformar nuestro estado de estrés. No alcanzan medias tintas. Cuanto más estrés, más intención de observar y aprender del impacto que nos produce.
2 - Una vez que aparece el estrés y lo observo, estar consciente de lo que produce en mi cuerpo y en mi mente: calor, inestabilidad, pensamientos de temor, ansiedad o fastidio…observar la estética del fenómeno en mí de manera holística es clave.
3 - No intentar cambiar lo que me pasa en ese momento. Sea lo que sea que ha surgido en mí, intento “transitarlo”, vivirlo con la mente atenta sin reaccionar abruptamente. 
4 - Realizar algunas respiraciones profundas y conscientes puede ser de gran ayuda, puesto que activa la respuesta de relajación, desacelerando la reactividad emocional.
5 - Crear un pensamiento que calme del tipo: “esto es momentáneo, esto es cambiante, no permanente”, suele ayudar muchísimo también, ya que solemos tener una visión de túnel oscuro cuando nos sentimos mal.
6- Tomar registros posteriores a la situación de estrés y reflexionar sobre “mi modo de hacer las cosas” es clave. ¿Soy de enojarme, entristecerme, colapsar, cuando vivo situaciones de este tipo?

RECURSOS
Si siente que no es capaz de manejar el estrés por sí mismo, es posible que desee hablar con su proveedor de atención médica. También puede considerar ver a un terapeuta o asesor que puede ayudarle a encontrar otras maneras de lidiar con el estrés. Según la causa de su estrés, también es posible que lo ayude unirse a un grupo de apoyo.